Me gustaría
poder hablar de mis inicios o experiencias con las actividades físicas
expresivas o corporales, pero creo que nunca he vivido nada parecido a lo que
estamos haciendo en estas primeras sesiones de la asignatura. Lo que si puede
hacer es hablar de algunas cosas que hasta este cuatrimestre yo pensaba que era
expresión.
Que yo recuerde,
mi primer contacto con lo que podemos llamar actividades físicas expresivas o
corporales, fue en mi primera actuación en el festival de colegio. Yo tenía unos
ocho años y nuestro papel era intentar ejecutar una coreografía muy sencilla
que aprendimos en clase. Durante todos los años hasta acabar la Educación
Primaria, realizábamos alguna coreografía en Educación Física para poder
representarla en el festival de final de año del colegio. Ese ha sido todo el
contacto que he tenido yo con la expresividad y la corporalidad en mi etapa de
Primaria.
En Secundaria,
todos los años, la última unidad didáctica tenía que ver con el baile. Llegué a
trabajar el cha cha cha, un poco de salsa, aerobic y batuka (actividad física que
estuvo de moda durante un tiempo que era bastante horrorosa).
Más adelante, en
Bachillerato, tuvimos una profesora de Educación Física enamorada del baile con
la que nos pasamos todo el año en el gimnasio haciendo bailes de salón. El
último trimestre nos introdujo el stepp. Debo indicar que aunque estuvimos un
año haciendo bailes de salón sus clases eran muy monótonas y lo que menos
hacíamos era bailes. Echamos la asignatura a la basura durante todo el año, y
no porque a mí no me gustara el baile, sino porque, ahora mismo, sería incapaz
de rescatar nada de lo que en teoría aprendí.
Básicamente esa
ha sido mi aproximación a la actividad expresiva y corporal, aunque yo podría
denominarlo bailar sin sentimiento. No sé si habrá sido por culpa de mis
profesores o por mi propia culpa, pero en esta asignatura todo parece muy
diferente a lo que yo entendía por expresividad o sentimiento.
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